Necesito más que quiero olvidarte. El peso de tu recuerdo se me hace insostenible y me obliga a sobrecargar mi humana capacidad del vivir cotidiano. Ese ejercicio fácil a vista de todos que supone llevar las riendas del propio carruaje se me atraviesa de repente y se convierte en vertiginosa y mortal travesía. ¿Cómo deshacer los correajes que me sujetan a ese fardo?, ¿cómo borrar tu huella indeleble de mi mente?, ¿cómo evitar imaginarte en cada situación, en cada instante de zozobra?
Tendré que acostumbrarme al doloroso sentimiento de llevarte muy dentro sabiendo que ya no me perteneces. Tendré que acostumbrarme a ver tu huella y no recordar a fuerza de querer, quien la dejó. Tendrá que morir parte de mi en vida para seguir viviendo la otra parte hasta la muerte. Y quizá entonces tu huella y mi castigo por recordarte se reconcilien.
No es muerte
sino mayor castigo
saberte cerca
pero tan lejana conmigo.
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