jueves, 30 de agosto de 2007
Estirpe
Renacer en otro límpido punto tempo-espacial, nuevo amanecer en renovado caparazón. Vivir otra densa autoconciencia y del vario mundo enclaustrador. Otro paisaje interior, páramo desolado, idénticos problemas reales. Los atávicos genes viajeros que conformaron los antecedentes lo seguirán haciendo incansablemente hasta que el abismo del vacío rompa la delicada cadena de la trascendencia y su oscuridad invada definitivamente el ser. Primero vida, luego sólo muerte. Lucha despiadada precede al definitivo descanso. Es el ciclo ininterrumpido desde alfa hasta omega. El camino sin retorno, no hay opción, no hay elección. Tú eres yo, yo soy tú, padre e hijo a la vez. Estirpe del ser.
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