miércoles, 17 de mayo de 2006

El incestuoso Macho Patán

Pavor. Eso es lo que respiraba, notaba, olía, palpaba, intuía el día que, entrando en la quasi-inquebrantable espesura densa y húmeda de la jungla santamariera, pude oir por primera vez, el aullido, el grito ultratúmbico, la voz del metafísico inhumano y siempre enemigo de lo conocido, como llanto quejicoso, enfermizo y angustiado en una dolorosa muerte atroz y sin compasión. Era el reclamo del siempre insatisfecho y paranoide macho patán: "¡¡Uh uh uooh uooooyeeeeeee!!" repetido una y otra vez hasta la pérdida de conciencia, hasta la desaparición del cénit intelectual que nos aporta vida en la penumbra de las pasiones. Era, en definitiva, el despropósito humanizado y perverso de quien arrebata la salud para hundirse en el abismo de lo intangible, incoherente y anacoluto. Fue a partir de ese crudo momento en que percibí la realidad santamariera, cuando tomé la decisión de actuar. Pero eso forma parte del futuro. Escrito el 17 de mayo de 2006 para Sirco Pobre

No hay comentarios: