sábado, 20 de mayo de 2006

Comando Seta

Ese día gris todo iba mal. No es que fuera mal porque fuera gris, no. De hecho, los días más grises y los menos grises no iban mejor. De todas formas, no quita que ese día gris las cosas fueran mal. Estaban mal encarriladas. Alguien desde fuera podría pensar: "-Vaya día neguitoso". Pero desde dentro, sabiamos que era un día más, del montón de días que acarreamos en los hombros cada año, a lo largo de la vida. Sabiamos, los de dentro, que el vagón jamás se había encarrilado y que siempre estaba en el andén a la espera. O quizá, ni siquiera a la espera... sencillamente estaba, que ya era mucho analizando las circunstancias. Pues sí, gris. Perláceo, grafito, antracita o lignito, negro al 42,5 por siento de opasidad, oye. Bájalo un poco, 41,9%. Comando seta. Así, oye. ¿Dónde ehtamos?, -en el photoshop, decía el de turno. ¡Ah!, desía él. Y así transcurría la vida, entre opacidades de color en pantalla y transparencias y matices en la calle. Qué grandeza, qué poderío, qué fiesta y qué libre albedrío de segunda mano te proporciona el comando seta. Quiero, de mayor, antes de llegar a ese estado que permite la autocontemplación sincera, hacerme un comando seta. Escrito el 20 mayo 2006 para el Sirco Pobre

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