Ved ojos, mirad.
Tocad manos, sentid el rasgo
No os quedéis en oir,
sino escuchad el rumor
que en rugido se transforma
paulatinamente en llanto desconsolado.
Gritad si así es preciso, las palabras adecuadas
pues en el fondo está la verdad
aunque su clave reside en la forma.
Suéltala, déjala volar.
La prisión no es para ti
ave nocturna, ni para ella,
flor alpina, delicada y albina.
Estrépito mundanal, gente desnaturalizada
recorre laberintos artificiales
buscando el espejo que le refleje
su mirada limpida y centrada
Corre envuelto en la oscuridad
ramas secas golpean su cara
aullidos persiguen sus oídos
mientras de la realidad escapa
lunes, 12 de mayo de 2014
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