Así
he decidido que comience la novela en la que desde hace tiempo estoy
trabajando y hoy, por fin, he iniciado su transcripción. Puedo adelantar
que será en parte autobiográfica, basada en mis experiencias que, como
hombre que ha vivido casi 77 años de edad, dispongo de algún privilegio
al respecto y, añadido a la lucidez que me acompaña en muchos momentos,
puedo permitirme el lujo de enfocarla oportunamente otorgándole los
matices convenientes y siempre dentro de mis posibilidades. Por eso,
estimado lector, me permitiré en mi obra giros y expresiones que quizá
no te agraden, que no sean del gusto general e incluso te parezcan
aborrecibles. No esperes condescendencia por mi parte. Me queda un año
de vida y voy al grano sin muchas florituras. Te aviso y quien lo hace
no peca de traidor.
A diferencia de mi persona, el protagonista de la novela es joven e inexperto en el momento de comenzar la historia. Vivió varios siglos atrás aunque tenía gran capacidad para anticiparse al futuro. Lo que tenemos en común es que mi nombre también es Judas y tampoco soy un traidor.
A diferencia de mi persona, el protagonista de la novela es joven e inexperto en el momento de comenzar la historia. Vivió varios siglos atrás aunque tenía gran capacidad para anticiparse al futuro. Lo que tenemos en común es que mi nombre también es Judas y tampoco soy un traidor.
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