martes, 1 de octubre de 2013

Microrrelato de un martes corriente, y dos.

Mi vista se pierde en el añil cósmico. Puntos de luz, cada uno de ellos una esperanza, titilan y dan forma al vacío que, como un pozo insondable, amenaza nuestra conciencia. Cosmonauta de viaje rápido y sin equipaje soy, que con zoom mental me coloco entre nubes gaseosas y una galaxia que sigue su derrota a la deriva en los campos de Higgs, girando ella, impertérrita en su danza, desdeñando soberbia y altiva llamaradas nucleares y estocadas meteoras. Tormenta magnética, impulsora y, a la vez, freno de vida, elementos del puzzle único de mil configuraciones posibles y donde la urgencia obedece a su afán de supervivencia. Más allá ampliará su horizonte y se desparramará lánguida para alimentar nuevas estrellas que, con fulgor inusitado, iluminarán la marea negra, vacía y tenebrosa donde el misterio cobra vida propia y mi viaje no puede continuar. 
Desciendo de esa marea densa y oscura para fundirme a la marea verde, clara y diáfana portadora de ilusiones y alimentar ligera esperanza con mi lacónica contribución.

martes, 24 de septiembre de 2013

Microrrelato de un martes corriente

Despertando lenta y pesadamente, aterido de frío, mojado, entumecido, dolorido... Mis ojos se resisten a abrirse mientras en el interior de mi cabeza se libra una batalla donde las estocadas y puñaladas se clavan en sienes y nuca; entretanto el frío me paraliza. Yaciendo en una cuneta, al borde de una carretera, parece que amanece, la poca luz que reciben los ojos durante los breves momentos en que puedo mantenerlos ligeramente abiertos, no me permite reconocer dónde estoy. En estos momentos tampoco me importa. No me importa nada, solo descansar, dormir profundamente, aunque mi cuerpo se queja de la dureza e irregularidad que sirven de lecho. Dolor y frío. Mucho frío. Quiero dormir.

Se eleva el sol sobre el horizonte, cálido y familiar, así como lo hago yo, liberado del frío y la humedad que me entumecían. Ligero, me desplazo mecido por la brisa describiendo curvas por el aire como lo hace una pluma. Me elevo y me asombro pero no me extraña. La sensación de paz me invade y me dejo llevar. Abajo va quedando el trazado oscuro de la carretera flanqueado por una hilera de esqueletos de árboles invernales que se levantan a lo largo de la cuneta donde, agazapado, se oculta mi cuerpo, frío y húmedo.

Mientras sigo elevándome como un globo huido de mano infantil, noto como mi conciencia se desvanece, lenta y suave, sosegadamente desaparezco.

viernes, 7 de junio de 2013

Per què dir res

Per què dir res
si el que dius
rebota contra un mur de pedra
i les emocions feren com punyals
llançats per sangrar-te el cor
Per què dir paraules de foc
que cremen a aquell que les pronuncia
i enfonsa al que les escolta
Si ets i no ets,
absència dins la presència,
infinita distància gelada...

jueves, 7 de febrero de 2013

Eros vs Tánatos

Uno tras otro, vuelan los días como hojas otoñales
cayendo veloces al oscuro vacío del olvido
No hay recuerdo ni melancolía donde sujetarse
No hay fijaciones en el paredón del alma desnuda

Dulce es la muerte sin dolor
Asfixiante la vida sin amor

Recorren fríos espacios infinitos mis ojos
deseando reencontrarse con tu cálida mirada
No es sino hielo e hiriente arista la recompensa
que se clava displicente desgarrando mi llanto

Asfixiante muerte de dolor
Dulce evasión del desamor

Languidece el ser atrofiando el sentido
mientras caen como gotas de lluvia invernal
los días envueltos en monótono grisáceo
como papel que envuelve el regalo de la vida

Dulce es la muerte sin dolor
Asfixiante la vida sin amor