Hoy me urge encontrar la forma de sosegar mi espíritu. Me siento como si
estuviera de pie en el centro del ojo del huracán, girando a
contracorriente, contemplando la vorágine de la tragedia del mundo a mi
alrededor, las injusticias humanas, el dolor ajeno, la decadencia en
todos los sentidos, las mentiras del poder establecido, el drama de
vivir y contemplar absorto como se destruye el planeta y ver a quien ha
alcanzado el poder, ejercerlo en beneficio propio.
El hombre, desde que
lo es, se mueve impulsado por la búsqueda de la felicidad, ¿Se debe
obviar toda realidad dolorosa para vivir una felicidad sosegada y
subjetiva?, ¿Puede alguien ser feliz ignorando el drama de su
entorno?
Debo aceptar mi destino para hallarme en terreno abonado para la
felicidad. Pero, ¿pasa mi destino por girar la cara a tanta tragedia
que se genera segundo tras segundo, en todo el planeta?
Es la conciencia
de no hacer nada la que me tortura, y es el análisis de mis emociones el
que me lleva a pensar que debería actuar, hacer algo por las legiones
de desfavorecidos.
¿Qué se puede hacer para mejorar el estatus de la
mayor parte de la población del planeta?, ¿qué se puede hacer para
mejorar la ética de los políticos y empresarios que manejan el poder
establecido?
¿Qué se puede hacer cuando se ha perdido la confianza en la
honestidad de la especie, cuando sabes que gran parte de tus donaciones
van a parar a manos de unos pocos sin escrúpulos; que esos mismos pocos
te asfixian para que en el transcurso de esa asfixia te mantengas
ocupado en sobrevivir, en pagar las deudas, en seguir trabajando para
enriquecerlos mientras te van asfixiando cada vez más...
Y desde las
profundidades de mi ser, llamo al héroe, un hombre nada más, que sea
capaz de levantarse desde la oscuridad y con paso incierto se acerque al
interruptor que corte el suministro de alimentación del Sistema.
viernes, 1 de junio de 2012
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