La vida es un juego macabro: Aparecemos situados por azar en cualquier lugar del mundo, cualquier familia, gracias a ese juego de dados divino que no nos permite tomar decisiones, ni tan siquiera si queremos jugar y la primera regla inamovible es que no saldremos del mundo sino muertos.
Con esta perspectiva, iniciamos nuestros pasos, ya sea para avanzar o para evadirnos y, todo, con la finalidad última de perpetuarnos en el mundo, de continuar estando vivos transgeneracionalmente: mis antecesores jugaron primero y me dieron paso, como yo les doy el paso a mis descendientes… y seguimos en el tablero del juego
¡Vivid y procrearos, nos dijeron! La manera en que uséis el resto del tiempo influirá en vuestro beneficio.
