Soy libre: no me queda ninguna razón para vivir, todas las que probé aflojaron y ya no puedo imaginar otras. Todavía soy bastante joven, todavía tengo fuerzas bastantes para volver a empezar. ¿Pero qué es lo que hay que empezar?
Sólo ahora comprendo cuánto había contado con ella para salvarme, en lo más fuerte de mis terrores, de mis náuseas. Mi pasado ha muerto, (…) Ella volvió para quitarme toda esperanza.
Estoy solo en esta calle blanca bordeada de jardines. Solo y libre. Pero esta libertad se parece un poco a la muerte.
Jean-Paul Sartre
"Her", Spike Jonze
Si lloras porque ha muerto, has debido llorar siempre, porque siempre has sabido que debía morir. Persuádete de que los muertos no experimentan ningún dolor. Ese infierno que tan terrible nos pintan es solamente una fábula: los muertos no tienen que temer ni tinieblas, ni cárceles, ni torrentes de llamas, ni el río del olvido: en aquel asilo de plena libertad no hay tribunales, ni reos, ni nuevos tiranos. Todas estas cosas son juegos de poetas que nos han agitado con vanos terrores.
La muerte es la libertad, el término de todas nuestras penas; no traspasarán sus umbrales nuestras desgracias; ella es la que nos devuelve a aquella tranquilidad de que gozábamos antes de nacer. Si alguien llora a los muertos, que llore también a los que no han nacido.
La muerte no es un bien ni un mal; porque para ser bien o mal, es indispensable ser algo; pero lo que nada es, lo que lo reduce todo a la nada, no nos impone ninguna de estas dos condiciones.
Séneca
El instante puede durar unos segundos, un minuto, una hora, un día y una noche, pero no creo que pueda llegar a durar nunca una semana entera. La infelicidad suele parecerse a una novela larga. La felicidad se parece más a una foto.
John Berger
"– Nunca dejo de pensar en la muerte. Todo perece, y la muerte debe llevarnos a considerar cuan efímera es nuestra existencia. A decir verdad, estimo mucho mi actividad y mi idea, pero en el fondo pienso que todo lo que vive es como un moho que ha crecido sobre este minúsculo planeta; que nuestros proyectos, ideas y aspiraciones, por grandiosos que nos parezcan, no son más que minúsculos granos de arena.
– Sí. Pero cuando lo comprendes claramente, todo nos parece vano y despreciable. Cuando se comprende que la muerte llegará forzosamente un día u otro, y que nada quedará de nosotros, reconocemos nuestra insignificancia y damos a todo escaso valor. […] Así trabajamos, nos esforzamos, buscamos diversiones, sólo para alejar de nosotros el pensamiento de la muerte”.
León Tolstói
La vida nos enseña que no podemos ser felices sino al precio de cierta ignorancia.
Anatole France
Gabriel Rolón
Anaïs Nin
Pío Baroja
Andrés Caicedo
Marguerite Yourcenar
que ya no son edades, ya no es tiempo,
que ya está todo hecho, muy mal hecho.
Es fácil la pereza y es difícil
embarcarse de nuevo en la tarea
de rescatar las ilusiones.
Pero tú, corazón, sigue latiendo
mientras te deje el mundo.
Hoy es el día, hoy es el primer día,
y ya nunca seremos más jóvenes que ahora.
Amalia Bautista
hicieron tal destrozo los vientos y aguaceros
que apenas, en mi huerto, queda un fruto en sazón.
He alcanzado el otoño total del pensamiento,
y es necesario ahora usar pala y rastrillo
para poner a flote las anegadas tierras
donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas.
¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño,
hallarán en mi suelo, yermo como una playa,
el místico alimento que les daría vigor?
-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo,
y el oscuro enemigo que nos roe el corazón,
crece y se fortifica con nuestra propia sangre.
F. Scott Fitzgerald
Philipp Mainländer
Fiódor Dostoievski
Luis Mateo Díez
Carlo Dossi
Lo único que el hombre del laberinto ha aprendido de la experiencia es que hay caminos sin salida: la única lección del laberinto es la lección del 'camino bloqueado'.
Lo que el laberinto enseña no es dónde está la salida sino cuáles son los caminos que no llevan a ninguna parte.
Norberto Bobbio
Es cierto que ese espíritu de libertad me viene menos del orgullo que de la pereza; pero esta pereza es increíble. Todo la espanta; los deberes más nimios de la vida civil le resultan insoportables. Decir una palabra, escribir una carta, hacer una visita, desde el momento en que se las reclama suponen para mí un auténtico suplicio. (...)
En una palabra, la dicha que necesito no consiste tanto en hacer cuanto quiero como en dejar de hacer lo que no quiero. La vida activa no alberga nada que me tiente; prefiero cien veces más no hacer nada nunca que hacer algo a pesar mío...
Jorge Luis Borges
Ivan Goncharov
Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y, aún estando, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca.
Emil Cioran
Albert Camus
Thomas Bernhard
Actividad, preocupaciones, inquietudes, distracciones: estoy harto de todo. No deseo nada, no busco nada. No tengo ningún objetivo, pues uno consigue lo que anhela, y ve que todo es ilusión.
Mis días de alegría han pasado. Me he enfriado ante ellos. En el mundo culto, entre los seres humanos, siento con demasiada intensidad las desventajas de la vida, pero solo, lejos de la multitud, me convierto en piedra.
En este trance, todo puede suceder; no veo a los demás ni a mí mismo. No hago nada ni presto atención a las acciones de los demás ni a las mías, y estoy en paz, soy indiferente. No puede haber felicidad para mí, y no sucumbiré a la infelicidad.
Ivan Goncharov
¡Filosofías! ¡Religiones! ¡Sondas arrojadas a profundizar lo insondable! ¡Torres de Babel levantadas para ascender a lo inaccesible!
Al hombre, a este puñado de polvo que la casualidad reúne y la casualidad dispersa, no le quedan más que dos verdades: la pesadilla amarga de la existencia y el hecho brutal de la muerte.
Manuel González Prada
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza;
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.
Gustavo Adolfo Bécquer
~ Gustave Flaubert
Nietzsche
Jorge Luis Borges
El vacío existencial es un fenómeno muy extendido en el siglo XX. El hombre perdió algunos de los instintos animales básicos que conforman la conducta del animal y le confieren seguridad, además en los últimos tiempos el hombre ha sufrido otra pérdida: las tradiciones que habían servido de contrafuerte a su conducta se están diluyendo a pasos agigantados. Carece, pues, de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer; en ocasiones no sabe ni siquiera lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo) o hace lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo)
Viktor Frank / El hombre en busca de sentido
Mario Mendoza
Hermann Hesse
La felicidad nunca fue importante. El problema radica en que nosotros no sabemos qué es lo que realmente queremos. Lo que nos hace felices no es alcanzar lo que deseamos, sino soñarlo. La felicidad es para oportunistas. Entonces pienso que la única vida de profunda satisfacción es una vida de una eterna lucha, especialmente, la lucha contra uno mismo. Si quieres mantenerte feliz, solo sigue siendo estúpido. Los auténticos eruditos nunca fueron felices; la felicidad es una categoría de esclavos.
Slavoj Zizek
Nicolas Changarnier
Un mismo ser humano es, a distintas edades y en distintas circunstancias, un ser humano totalmente diferente. A veces está cerca de ser un demonio, a veces de la santidad. Pero su nombre no cambia, y a ese nombre le atribuimos todo, el bien y el mal.
Aleksandr Solzhenitsyn
Yukio Mishima - Confesiones de una máscara.
¡La transformación de la materia! ¡Qué cobardía consolarse con este sucedáneo de la inmortalidad! Los procesos inconscientes que se verifican en la naturaleza están, incluso, por debajo de la insensatez humana, ya que en ella se encierra un algo de conciencia y de voluntad; mientras que en tales procesos no hay absolutamente nada. Sólo un pusilánime, con más miedo a la muerte que dignidad humana, puede consolarse pensando que su cuerpo vivirá algún día en una hierba, en una piedra o en un sapo... Ver la inmortalidad en la transformación de las substancias es tan paradójico como augurar un porvenir magnífico a la funda después que el rico violín se ha roto y ha quedado inútil.
Albert Camus / El otoño
Bertrand Russell
Fernando Pessoa
Hay un tipo de tristeza que viene de saber demasiado, de ver el mundo como realmente es. Es la tristeza de entender que la vida no es una gran aventura, sino una serie de pequeños, insignificantes momentos, que el amor no es un cuento de hadas, sino una emoción frágil y fugaz, que la felicidad no es un estado permanente, sino una rara y fugaz vista de algo que nunca podremos sostener. Y en ese entendimiento, hay una profunda soledad, una sensación de estar aislado del mundo, de otras personas, de uno mismo.
Ese mar de fondo nos acosa, nos arrastra de nuevo hacia una orilla desierta. Alrededor, arena y vacío. Resulta tentador refugiarse en esa quietud estéril que nada te exige y a la que nada das.
La espuma que todavía moja tus pies te devuelve sensaciones olvidadas, aunque no pasa de una ligera impresión que se desvanece envuelta en la arena que se fija en tu piel como un escudo que te aísla. Llegas a pensar que también te protege.
Al levantar la vista se ve la silueta en el horizonte de la tierra fértil que un día fue tuya. La intuyes remota, en un pasado que sabes real pero que desde allí parece ajeno; piensas que fue otra vida, otro tiempo, incluso otra persona.
Entre ese relieve lejano del que procedes y la orilla rocosa que te acoge hay un mar picado, una marejada con restos de tu vida y tus recuerdos. En esa travesía has dejado todo. Has evitado el naufragio, pero no el vacío.
"Tree of life", Terrence Malick (2011)
La tragedia de la vejez no es que uno sea viejo, sino que uno sea joven. Dentro de este cuerpo que envejece hay un corazón todavía tan curioso, tan hambriento, todavía tan lleno de anhelo como lo estaba en la juventud. Me siento junto a la ventana y observo pasar el mundo, sintiéndome como un extraño en una tierra extraña, incapaz de relacionarme con el mundo exterior y, sin embargo, dentro de mí arde el mismo fuego que una vez pensó que podía conquistar el mundo. Y la verdadera tragedia es que el mundo sigue siendo, tan distante y esquivo, un lugar que nunca pude captar del todo.
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Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¿y no saber a dónde vamos,
ni de dónde venimos!...
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Es la ausencia de propósito, la ausencia de significado.
Cuando te encuentras en un mundo donde todo parece extraño y distante, donde cada conexión es superficial y cada intento de comprensión se enfrenta con indiferencia, te das cuenta de que la verdadera soledad no es estar solo, sino sentirse solo en un mundo que no te hace feliz, sin sentido.
Generalmente, esa sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos; mi soledad no me asusta, es casi olímpica.
No basta con estar aquí. Hay que habitar el cuerpo, sentir cómo el aire entra y sale sin prisa, notar el sabor del pan antes de tragarlo, entregarse al sueño como quien cruza un umbral hacia otro mundo y no solo hace una pausa. Vivir no es moverse de un día a otro, no es llenar calendarios ni coleccionar fechas. Es reír sin medir el volumen, llorar sin pedir permiso, enojarse sin miedo a parecer frágil. Es abrazar el frío, tocar la lluvia con las manos desnudas, mirar el cielo sin esperar respuestas. La vida no es un ensayo ni un borrador, no hay segundas versiones. Un día, sin previo aviso, el telón caerá, y entonces desearás haber pronunciado todas tus líneas, haber sentido cada escena con el corazón ardiendo. Porque la muerte no avisa, pero la vida sí, a cada segundo. Y aún así, a veces olvidamos escucharla.
Francisco J. Zárate
El intelecto no sirve para escapar de los laberintos del afecto. Por eso es tan difícil enfrentar el dolor: porque uno puede engañarse inundando con argumentos razonables las llagas que tiene abiertas en el alma, pero lo cierto es que esas llagas no se curan ni se callan.
Eduardo Sacheri
Sufre, si acaso, por no haberte controlado a ti mismo.
Epicteto


























































































